Llevamos más de 30 años viendo cabellos de todo tipo en el salón. Y te confesamos algo: muchas veces, el problema no es el pelo, sino cómo lo lavamos. A veces, pequeños gestos marcan la diferencia entre un pelo encrespado y una melena con brillo de peluquería.
Aquí van los 3 errores más comunes que vemos a diario:
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Frotar como si no hubiera un mañana: El cabello mojado es muy elástico y frágil. Si friccionas el cuero cabelludo con agresividad, solo consigues dos cosas: romper la fibra y activar las glándulas sebáceas (hola, pelo graso al día siguiente). El truco: Masajea con las yemas, no con las uñas.
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Agua demasiado caliente: Sabemos que relaja, pero el calor extremo abre la cutícula y "apaga" el brillo, además de arrastrar el color si llevas mechas. El truco: Termina siempre con un aclarado de agua templada o fría para sellar la cutícula. Verás el brillo al instante.
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Aplicar el acondicionador en la raíz: Esto aporta peso y ensucia el cabello antes de tiempo. Los acondicionadores profesionales de Ryōho son muy concentrados; solo necesitas una pequeña cantidad de medios a puntas.
Nuestro secreto profesional: Prueba nuestro Acondicionador de Keratina sin aclarado. Aplícalo con el cabello húmedo y deja que la ciencia haga el resto mientras se seca.
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